
Una de las opciones de configuración más sencillas de la cámara es la del tamaño de imagen. Todas las cámaras, por básicas que sean, disponen de esa opción.
Cuando uno compra una cámara, lo primero que te dice el vendedor es cuántos
megapíxeles tiene, siendo, este dato, al que más importancia se le suele dar como argumento de venta, aunque, como ya veremos, no es tan importante. Al menos, a partir de unos mínimos.
El asunto es que, si tu cámara tiene 12 Mp, por ejemplo, significa que sus fotografías contienen unos 12 millones de puntos, normalmente, 4.000 x 3.000 puntos. Esa sería su resolución máxima. De todas maneras, todas las cámaras disponen de otras medidas. O sea, que, aunque lo normal sea tomar imágenes de 12 mp (o de la resolución mayor que tenga la cámara), algún menú nos ofrece la posibilidad de hacer las fotografías con menos resolución. ¿Por qué?. Bueno, pues, básicamente, para que ocupen, las imágenes, menos espacio en la tarjeta. Es decir, si nos estamos quedando sin sitio en la tarjeta de memoria, podemos reducir la resolución, y, de esa manera, ocupan menos y caben más.
Otra posibilidad que nos mueva a usar una resolución menor es que queramos enviar, directamente, esas fotografías por internet, o colocarlas en una página o blog, y no tengamos ganas de trabajar reduciéndoles el tamaño en el ordenador.
De todas maneras, entre que, por un lado, las tarjetas de memoria no son muy caras, y, por otro, que las conexiones de internet son cada vez más rápidas, no suele ser muy necesario reducir la resolución.