La profundidad de campo es uno de esos conceptos fotográficos que todos creemos entender hasta que empezamos a hacer pruebas reales. Sobre el papel parece sencillo: cerrar el diafragma aumenta la zona enfocada y abrirlo reduce esa zona.
Sin embargo, la realidad suele ser algo más compleja. En esta prueba utilicé una Lumix G100 con el teleobjetivo Lumix 45-150 mm ajustado a 100 mm, equivalentes a unos 200 mm en formato completo.
El objetivo era comprobar cuánto cambia realmente el desenfoque del fondo al pasar de f/5,5 a f/22 manteniendo el mismo encuadre y el mismo punto de enfoque.

