Muchos aficionados asocian la fotografía macro con objetivos especializados capaces de alcanzar una relación de aumento 1:1. Sin embargo, en la práctica, gran parte de las fotografías de flores, mariposas e insectos relativamente grandes se realizan con aumentos bastante menores.
Esto plantea una pregunta interesante: ¿hasta qué punto merece la pena invertir en un objetivo macro dedicado cuando existen alternativas mucho más económicas, como un teleobjetivo acompañado de una lente de aproximación?
Para averiguarlo he realizado una sencilla prueba utilizando una regla milimetrada. Gracias a ella podemos medir con bastante precisión cuánto aumento proporciona realmente cada sistema y, sobre todo, comprender mejor qué significa cada cifra cuando salimos al campo a hacer fotografías.



