Hubo una época de muy bajas temperaturas, y se aprovechaba el hielo que se formaba durante el invierno en una balsa cercana. Cuando el hielo tenía el grosor suficiente, se troceaba y se introducía en el pozo a través de una rampa. Los bloques de hielo se colocaban en diferentes capas, separadas por hojas de helecho o de otras plantas, para evitar que se pegaran.



















