La dificultad de fotografiar gorriones
A primera vista puede parecer una fotografía sencilla. El pájaro está quieto, bien iluminado y ocupa una parte importante del encuadre. Sin embargo, los gorriones son sujetos bastante complicados.
Incluso cuando están posados suelen realizar movimientos rápidos y continuos de cabeza y cuerpo. Por eso, aunque la velocidad utilizada fue de 1/640 s, podemos considerarla relativamente justa para este tipo de fotografía.
En esta ocasión hubo suerte y el ave permaneció inmóvil durante una fracción de segundo, permitiendo obtener una imagen perfectamente nítida. Sin embargo, para aumentar la probabilidad de éxito suele ser recomendable trabajar a velocidades de 1/1000 s o superiores.
Los parámetros de esta fotografía fueron posibles gracias a la abundante luz disponible en el momento de la toma.
Si la iluminación es menor y utilizamos estos mismos ajustes, la imagen quedará subexpuesta, es decir, demasiado oscura.
Para compensar la falta de luz no conviene reducir demasiado la velocidad de obturación, ya que aumenta el riesgo de que la fotografía salga movida, especialmente cuando fotografiamos aves u otros sujetos que realizan movimientos rápidos.
En estos casos suele ser preferible aumentar el valor ISO. Aunque esto puede generar algo más de ruido digital, dicho ruido puede reducirse posteriormente mediante programas de edición.
Una fotografía ligeramente ruidosa suele ser recuperable. Una fotografía movida, en cambio, no tiene solución.
Dado que la fotografía se realizó con abundante luz y a ISO 100, una alternativa habría sido utilizar ISO 200 para ganar velocidad de obturación sin que el aumento de ruido resultara apreciable en la imagen final.
La importancia del estabilizador
Cuando se habla de focales equivalentes de 1200 mm, se suele pensar inmediatamente en la dificultad de mantener la cámara estable.
Sin embargo, en este caso el principal problema no era tanto el movimiento del fotógrafo como el del propio sujeto. El estabilizador de la Lumix FZ82 ayuda considerablemente a compensar las vibraciones de la cámara, pero no puede evitar que el pájaro mueva la cabeza o cambie ligeramente de postura.
Por eso, en fotografía de fauna, la velocidad de obturación suele estar condicionada más por el comportamiento del animal que por la longitud focal utilizada.
Una calidad óptica sorprendente
Uno de los aspectos más interesantes de esta fotografía es el nivel de detalle conseguido.
Existe cierta tendencia a considerar que los zooms extremos sacrifican demasiada calidad óptica. Sin embargo, esta imagen demuestra que la Lumix FZ82 puede ofrecer resultados muy dignos incluso en la posición más larga de su zoom.
Las plumas muestran texturas finas y bien definidas, especialmente en la cabeza, el cuello y las alas. El ojo aparece perfectamente enfocado y conserva un ligero brillo natural que aporta vida a la imagen.
Resulta especialmente llamativo que esta calidad se obtenga trabajando a 1200 mm equivalentes y a máxima apertura, condiciones en las que muchos objetivos suelen mostrar sus mayores debilidades.
Una profundidad de campo más pequeña de lo que parece
Observando atentamente la fotografía se aprecia que el gorrión está enfocado con gran precisión, mientras que tanto el terreno situado delante como las zonas posteriores comienzan a desenfocarse rápidamente.
Las pequeñas piedras en primer plano cercanas al ave ya muestran una pérdida de nitidez visible.
Esto demuestra que incluso con sensores relativamente pequeños es posible obtener una profundidad de campo reducida cuando se utilizan focales muy largas y se fotografía un sujeto cercano.
En este caso, el plano de enfoque coincide exactamente con la zona más importante de la imagen: el cuerpo del gorrión.
Una exposición bien resuelta
La fotografía se realizó con una compensación de exposición de -2/3 EV.
La escena planteaba una dificultad interesante: el ave combina zonas muy oscuras, como el pico y algunas manchas negras del plumaje, con áreas blancas muy luminosas alrededor de la cara y el cuello.
A pesar de ello, la cámara ha logrado conservar detalle tanto en las sombras como en las altas luces, evitando que las zonas blancas aparezcan quemadas o que las negras pierdan información.
Es un ejemplo del buen comportamiento de la medición de exposición de la FZ82 en situaciones de contraste bastante alto.
Conclusión
Esta imagen demuestra que una cámara considerada básica o económica puede ofrecer resultados excelentes cuando se utiliza dentro de sus posibilidades.
La Lumix FZ82 no es una cámara profesional ni pretende serlo. Sin embargo, su enorme alcance focal, su eficaz estabilización y una calidad óptica más que respetable permiten obtener fotografías de aves como esta con un nivel de detalle sorprendente.
Más allá de las especificaciones técnicas, esta fotografía recuerda una realidad que a menudo olvidamos: para fotografiar fauna no siempre es imprescindible disponer de equipos caros. Conociendo bien nuestra cámara y aprovechando sus puntos fuertes, es posible conseguir imágenes de gran calidad incluso con modelos modestos y asequibles.
