Las notables y variadas cualidades de la Lumix FZ-200 encuentran un terreno muy propicio para destacar en el paisaje natural.

Su portentoso zoom, unido a su abertura constante de 2.8, su estabilizador, toda la gama de modos de fotografía, sus modos de escena, la pantalla abatible y toda la lista de características ya conocidas hacen que esta cámara sea una perfecta compañera de viaje por caminos y montañas. Todo ello sumado a un tamaño y un peso muy moderados y una batería que nos brinda una autonomía suficiente para no tenernos que preocupar en todo el día.



Sin duda, lo mejor de todo es su calidad de imagen. Nos ofrece unas imágenes detalladas y con un color excelente.



Trabajando en RAW podemos obtener unas excelentes fotografías con un gran rango dinámico, que nos permiten obtener imágenes como esta.



Su angular de 25 mm, combinado con su pantalla abatible, nos da la oportunidad de conseguir, cómodamente, tomas desde cualquier ángulo, como esta, tomada casi a ras de suelo.




Con sus múltiples posibilidades, podemos elegir siempre la velocidad adecuada y disparar con el disparador a distancia, aunque tengamos que meter la cámara  dentro del río.


Su teleobjetivo de 600 mm nos permite acercarnos hasta donde queramos.



Y, todo ello, con la posibilidad de obtener un colorido excepcional.