Capítulo 2. Manual de iniciación con cámara automática. ¿Qué puedo hacer con mi compacta automática?

Tal como hemos visto en el capítulo 1, las cámaras compactas automáticas parecen estar en el más bajo de los escalones de la familia de cámaras.

Sin embargo, tienen mucho que decir.



Por un lado, como compactas que son, ofrecen numerosas ventajas, respecto a las réflex:

  • Son más baratas.
  • Son más pequeñas y ligeras.
  • Con un solo objetivo podemos conseguir multitud de posibilidades.
  • Todos los accesorios son más baratos y ligeros.
Y, a pesar de todo, también pueden conseguir grandes fotografías.

No todas son iguales

No todas las cámaras compactas automáticas son iguales. Algunas ofrecen más opciones de control que otras, unas tiene un zoom más versátil, o más calidad... Depende de los modelos. Hay tantísimos modelos que es imposible, aquí, dar detalles de todas ellas.

Nosotros vamos a usar una camára Nikon Coolpix L-830. Se trata de una cámara automática de buen nivel, con un precio de unos 200 €. No dispone de opciones manuales, pero sí ofrece un cierto grado de control de varios parámetros. Aunque la mayoría de cámaras son similares, evidentemente, pueden variar las nomenclaturas y los nombres de ciertos parámetros.
En caso de duda, por favor, no dejéis de consultar cuánto necesitéis (entrada preguntas y respuestas, la primera de la portada).

Los controles que suelen ofrecer estas cámaras automáticas son los siguientes. Cuantos más de ellos ofrezca tu cámara, más posibilidades tendrá, pero, si le falta alguno, o muchos de ellos, tranquilo/a. Aún así, tu cámara puede hacer grandes fotos:

  • Modos de escena (adaptados a diferentes situaciones, como puestas de Sol, retratos, paisajes, escenas nocturnas, interiores...)
  • Control de la sensibilidad (ISO).
  • Control del tipo de luz (balance de blancos).
  • Compensación de la exposición.
  • Disparos en ráfaga.
  • Flash incorporado, o, incluso, opción de flash externo.
  • Efectos de imagen (bien antes de fotografiar o a posteriori).
  • Modo macro.
  • Disparador automático.
  • Control del punto de enfoque.
  • Zoom óptico.
  • Creación de panoramas.
  • Modos de color.
Es interesante que vayas leyendo el manual de tu cámara y vayas teniendo claro qué te permite controlar. Será de gran ayuda.

Posibilidades

No nos vamos a engañar: con una cámara automática no podremos hacer todo lo que se puede hacer con una manual, pero sí la vamos a estrujar al máximo, y veremos que pocas cosas se nos quedan en el tintero. La limitación más grande la vamos a tener en el tiempo de exposición máximo, que suele estar limitado a unos pocos segundos, lo cual es un impedimento para fotografías que necesiten mucha exposición.

Por lo demás, podremos hacer:
  • Fotografía macro.
  • Fondos desenfocados y separación de planos.
  • Estelas.
  • Congelar movimientos rápidos.
  • Fotografía nocturna.
  • Contraluces.
  • Retratos nocturnos con fondos iluminados.
  • Paisajes.
Además, naturalmente, de las fotografías que siempre hemos hecho.


Accesorios útiles

Dado que nuestra cámara carece de ciertos controles, hay dos accesorios que nos serán muy útiles:

  • Trípode. Diríamos que casi imprescindible, especialmente cuando la luz baja. No es necesario gastar mucho dinero. Uno sencillo sirve. Eso sí, si puede ser, con zapata de extracción rápida.
  • Filtro de densidad neutra. Nos servirá para engañar a nuestra cámara y hacerla creer que hay menos luz de la que hay, en realidad. Nos permitirá conseguir ciertos efectos interesantes que veremos más adelantes. De momento, aún no hace falta. Si nuestra cámara no lleva rosca para filtros, que es lo más probable, no pasa nada: se puede sujetar con la mano delante del objetivo. Como hay filtros de diámetros diferentes, hay que comprar uno que sea más grande que nuestro objetivo.
  • Filtro polarizador. Permite eliminar brillos y reflejos de lagos, charcos, cristales...además de dar más vida a los colores. Respecto a la sujeción y tamaño,. lo mismo que para el de densidad neutra.






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