Qué hacer con tus fotos de vacaciones


Acabamos de llegar de vacaciones, y, naturalmente, traemos muchísimas fotografías, la mayoría muy buenas o excelentes, según nuestro propio criterio, claro está.

Pero, ahora, ¿qué hacemos con todo ese arsenal? Vamos a dar unas cuantas ideas prácticas.

Lo primero: haz lo que sea, pero cuanto antes.


Aún tenemos en mente las imágenes, sonidos y sensaciones de nuestras vacaciones, así como pensamos en nuestras fotografías, y planeamos hacer algo importante con ellas, para poderlas enseñar a nuestros familiares y amigos.




Sin embargo, una vez aterrizados en la vida real, empiezan, de nuevo, las obligaciones mundanas, y es muy fácil que todo pase por delante de nuestras fotos. Si esa situación se prolonga un par de semanas, aún con nuestras mejores intenciones, aumentan mucho las posibilidades de que nuestras imágenes queden en el olvido, guardadas en unos discos o en el ordenador, y que, como mucho, se las enseñemos de cualquier manera a alguien que venga a vernos. O, peor aún, que acabemos enseñándolas en el teléfono y en la calle a algún conocido que nos encontremos.

Por cierto, las grandes fotografías no deberían enseñarse nunca en el teléfono. Merecen mucho más que eso. Sólo, en caso de necesidad extrema.

Cuál es el proceso ideal (o uno de ellos)
  • Lo primero que hay que hay que hacer es copiar las fotos al ordenador, usando el sistema que a cada cuál le guste más, en cuanto a orden: por fechas, por nombres de lugares, etc.
  • Acto seguido, hay que seleccionarlas y clasificarlas. Y conviene ser muy estricto. Si usamos un método de asignación de estrellas, cosa esta que muchos programas permiten, podemos usar un sistema algo así:
    • * Fotos malísimas. Para borrar.
    • **Fotos bastante malas. Sólo salvables y utilizables en caso de que no haya más remedio, o de las que dudas si pueden pasar a la siguiente categoría, en una revisión posterior.
    • ***Fotos suficientemente buenas para enseñarlas a familiares y amigos, pero sin demasiado valor para los no allegados. Fotos de fiestas, por ejemplo, o con deficiencias técnicas pero que quieres conservar por el motivo que sea.
    • **** Fotos buenas, que son perfectamente mostrables en tus galerías públicas.
    • ***** Fotos excelentes, de las que uno se siente orgulloso, y que forman parte del álbum de fotografías selectas. Lo mejor de lo mejor.
  • De estas últimas, lo normal es que haya muy pocas o ninguna, ya que es difícil conseguirlas. De las de 4 estrellas sí suelen salir unas cuantas. De todas maneras, es casi seguro que los criterios de asignación de categoría de las imágenes variarán con el tiempo, a medida que nuestros conocimientos aumenten, nuestro equipo mejore y nuestra colección vaya creciendo y todo el proceso se vaya haciendo más exigente.
Utilizar un sistema de clasificación basado en estrellas o puntuaciones es muy eficaz para manejar grandes cantidades de fotografías.
  • Sé exigente, muy exigente. Y selectivo.Vamos a ser realistas: la mayoría de nuestros amigos y familiares van a responder con cara de entusiasmo cuando les digamos que les vamos a enseñar nuestras fotos de vacaciones. Pero es muy posible que ese gesto responda a su buena educación. Evitémosles el trago de ver centenares de fotos mediocres o malas, muchas de ellas casi iguales. Si tenemos 8 fotos del mismo árbol visto desde diferentes puntos de vista, elige una, o dos, a lo sumo, si la segunda aporta algo interesante. Enseñemos fotos realmente buenas, aunque sean menos de las que esperábamos obtener. Nuestro público, sea real o virtual, nos lo agradecerá, quedará con una muy buena impresión de nuestro trabajo (es increíble: todos sus fotos son espectaculares) y, la próxima vez, posiblemente, sean ellos quienes nos pidan que les enseñemos nuestras fotografías.
  • Este proceso de selección puede ser bastante tedioso, y, si tenemos muchas fotos y poco tiempo, es posible que nos quedemos en él y no pasemos de ahí. O sea, que hay que ser eficaz. Cuando se hace ese trabajo, no estamos recreándonos viendo las fotos. Hay que avanzar y eliminar sin contemplaciones. Intentemos no ocupar más de un par de sesiones de trabajo en clasificar las fotos.

Aunque todas las fotografías de esta rapaz parezcan excelsas, lo mejor es elegir una de ellas.

  • Una vez clasificadas, hay que editarlas. Esta es la fase más peligrosa. Veámoslo claro: ya sólo vamos a trabajar con fotos buenas o muy buenas. Por lo tanto, la edición que necesitarán será mínima. No tratemos de hacer una obra de arte de cada una de nuestras 200 mejores fotos, ya que no acabaríamos nunca. Normalmente, con un proceso de ajuste de niveles, ligero ajuste de color, si hace falta, y algo de nitidez, si hace falta, es suficiente. 
  • En caso de que tengamos unas cuantas fotos de esas fuera de serie, que queramos trabajar muy a fondo, las podemos separar y dedicarnos a ellas posteriormente. Pero si hacemos un trabajo intensivo con todas ellas, llegarán las siguientes vacaciones y aún no habremos acabado.
Elige las fotografías que de verdad te parezcan buenas. Enseñar las fotografías a los familiares y amigos será mucho más gratificante para todos.


Ya tengo mis fotos preparadas. ¿Qué hago ahora?

Las posibilidades son muy numerosas. Podemos:

  • Crear una galería en internet. Actualmente es muy fácil, y no hace falta gastar dinero. Los más avezados pueden usar un programa tipo Arles, o bien recurrir a páginas como Flickr, que permite crear galerías de gran calidad, gratuitas o de bajo precio, o como Zonerama, totalmente gratuita y de mucha calidad.
  • Montar un álbum digital, como los Hoffman, Photobox, Pixum, Fotoalbum, etc.
  • Revelar o imprimir las fotografías. A pesar de todas las opciones disponibles, suele ser lo más eficaz para enseñarlas. A la gente, en general, lo que más les sigue gustando, son las fotografías en papel. Si tienes dudas sobre si imprimir en casa o en el laboratorio, puedes consultar este artículo. Lugares muy recomendables para imprimir fotografías en internet son Revelaonline, o Photocity.
  • También, puedes imprimir las fotos y guardarlas en algo tan curioso como ESTO.
  • Podemos valorar hacer alguna gran ampliación de alguna de nuestras mejores fotografías. Actualmente, la mayoría de los laboratorios nos ofrecen grandes tamaños, con la opción de montar marcos, usar soporte de lienzo o cartón pluma, por ejemplo.
  • Otra opción es poner la fotografías en un CD o DVD, simplemente, una detrás de otra, o añadir transiciones, títulos y efectos diversos. Un buen programa para esto es ESTE.

En fin: las posibilidades son muy diversas. Pero, eso sí, recuerda: hazlo pronto y no abrumes a tu público con fotos insulsas. Enseña tus verdaderas obras de arte.