12 junio 2026

Lo que realmente ocurre cuando usamos un angular o un teleobjetivo: un ejemplo práctico con una Olympus E-330

Hay conceptos fotográficos que pueden resultar algo abstractos cuando se explican únicamente con teoría. Uno de ellos es la llamada compresión de los planos, un efecto que aparece al utilizar diferentes distancias focales.

Muchas veces escuchamos que un teleobjetivo "acerca el fondo" o que un angular "aumenta las distancias", pero estas afirmaciones suelen entenderse mejor cuando podemos ver un ejemplo real.

En esta ocasión vamos a utilizar un árbol roto para comprobar cómo cambia nuestra percepción del espacio al pasar de un angular equivalente a 18 mm a un teleobjetivo equivalente a 140 mm.


📘 Concepto fotográfico: Compresión de los planos

La distancia focal modifica la forma en que percibimos las distancias entre los objetos de una fotografía.

Cuando utilizamos un angular solemos acercarnos al sujeto principal. Esto provoca que los elementos cercanos parezcan mucho más grandes que los lejanos y que las distancias aparentes aumenten.

Con un teleobjetivo ocurre lo contrario. Al alejarnos para mantener el mismo encuadre, las diferencias de tamaño entre los objetos se reducen y los distintos planos parecen acercarse entre sí.

Este efecto resulta muy útil en paisaje, naturaleza, retrato o fotografía urbana para modificar la sensación de profundidad de la imagen.

Cuanto más largo es el teleobjetivo, más próximos parecen los distintos planos de la escena.

El experimento 

(*Pulsa sobre las fotografías para verlas con todo detalle)

Las dos fotografías de este artículo muestran exactamente la misma escena. En primer plano aparece la base de un árbol roto y, unos metros más atrás, la parte del tronco que cayó al suelo.

La primera imagen se realizó con una Olympus E-330 y el objetivo Olympus 9-18 mm ajustado a 9 mm, equivalente a 18 mm en formato completo. Se utilizó una sensibilidad ISO 400, un tiempo de exposición de 1/125 s y un diafragma f/8.



La segunda fotografía se tomó con la misma cámara, manteniendo ISO 400, una velocidad de 1/20 s y un diafragma f/8, pero utilizando una distancia focal equivalente a 140 mm.



Para que la comparación fuera válida, el tamaño aparente del tocón se mantuvo aproximadamente similar en ambas imágenes.

Qué ocurre en la práctica

Si observamos la fotografía realizada con el angular, parece que la parte caída del árbol se encuentra bastante alejada del tocón.

La escena transmite sensación de profundidad. Nuestro ojo percibe claramente que existe una separación considerable entre ambos elementos.

Sin embargo, en la fotografía realizada con el teleobjetivo sucede algo muy diferente.

Aunque la distancia real entre ambas partes del árbol no ha cambiado en absoluto, visualmente parecen mucho más próximas. Incluso puede dar la impresión de que la parte caída comienza prácticamente donde termina el tocón.

Eso es precisamente lo que conocemos como compresión de los planos.

Por qué esto resulta útil

Comprender este comportamiento permite tomar decisiones creativas más conscientes.

Si queremos transmitir profundidad, amplitud o sensación de espacio, un angular suele ser una buena elección.

Por el contrario, si buscamos concentrar visualmente los elementos de una escena, destacar montañas lejanas, acercar el fondo a un sujeto o simplificar una composición, los teleobjetivos pueden ofrecer resultados muy interesantes.

Por eso muchas fotografías de fauna, paisaje de montaña o incluso algunos retratos muestran fondos aparentemente muy cercanos al sujeto principal.

Una lección fácil de recordar

Las especificaciones técnicas pueden parecer complicadas cuando hablamos de distancias focales, pero ejemplos como este ayudan a entender rápidamente lo que sucede.

El árbol roto seguía exactamente en el mismo lugar. Lo único que cambió fue la distancia focal utilizada y la posición desde la que se realizó la fotografía.

Sin embargo, la sensación espacial de ambas imágenes es completamente distinta.

Consejo práctico

No elijas una distancia focal sólo por el tamaño del sujeto.

La distancia focal también modifica la sensación de profundidad y la relación visual entre los distintos elementos de la escena.

Antes de disparar, piensa si quieres que los objetos parezcan separados o próximos entre sí.

Los angulares suelen expandir el espacio; los teleobjetivos suelen comprimirlo.

Conclusión

Si hay una idea que merece la pena recordar después de esta comparación es que la distancia focal no sólo cambia cuánto vemos dentro del encuadre. También cambia la forma en que percibimos el espacio.

El angular hace que las distancias parezcan mayores y potencia la sensación de profundidad. El teleobjetivo reduce visualmente esas distancias y acerca los distintos planos de la imagen.

Aprender a utilizar este efecto de forma consciente puede tener un impacto mucho mayor en nuestras fotografías que muchos cambios de cámara o de equipo.

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