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Las libélulas son uno de los sujetos más agradecidos para quienes desean iniciarse en la fotografía de insectos. Su tamaño relativamente grande, sus llamativos colores y la espectacular textura de sus alas permiten obtener imágenes muy vistosas sin necesidad de equipos especializados. La fotografía que acompaña este artículo fue realizada con una Lumix FZ1000 durante el mes de junio, una época excelente para encontrar estos insectos cerca de ríos, charcas, acequias o cualquier pequeña acumulación de agua. Además de comentar los datos de la toma, veremos algunos trucos prácticos que facilitan mucho este tipo de fotografías. |
Aunque muchas personas consideran que fotografiar insectos es complicado, las libélulas suelen comportarse de forma bastante predecible. Esto permite preparar la cámara con calma y esperar el momento adecuado para disparar.
En esta imagen encontramos un ejemplar posado sobre una hoja iluminada por la luz del sol, destacando perfectamente sobre un fondo oscuro y desenfocado que ayuda a centrar toda la atención en el insecto.
FOTOGRAFÍA PRINCIPAL
Una libélula de alas oscuras descansa sobre una hoja iluminada, mientras el fondo queda reducido a suaves manchas desenfocadas que realzan la delicada estructura de las alas y los reflejos metálicos del cuerpo.
Haga clic sobre la fotografía para verla a tamaño completo y apreciar todos los detalles.
Por qué se utilizó una compensación tan negativa
Uno de los datos más llamativos de esta fotografía es la compensación de exposición de -2 2/3 EV. A primera vista puede parecer exagerada, pero tenía una finalidad muy concreta: conservar el aspecto oscuro del fondo y evitar que las zonas iluminadas de la hoja y del insecto quedaran sobreexpuestas.
La escena presentaba un fuerte contraste entre el sujeto, iluminado directamente por el sol, y un fondo bastante más oscuro. Si se hubiera dejado trabajar al exposímetro sin corrección, probablemente la cámara habría intentado aclarar demasiado la imagen, perdiendo parte del efecto visual que hace destacar a la libélula.
Las libélulas: modelos ideales para fotógrafos pacientes
Las libélulas tienen una ventaja que muchos otros insectos no ofrecen: suelen regresar una y otra vez al mismo posadero. Es frecuente que, al acercarnos, el insecto levante el vuelo, dé una pequeña vuelta por la zona y termine regresando exactamente a la misma rama, hoja o tallo.
Cuando conocemos este comportamiento podemos trabajar con mucha tranquilidad. Basta con localizar el lugar donde suele posarse, preparar el encuadre, ajustar el enfoque y esperar unos segundos a que vuelva. En lugar de perseguir al insecto, dejamos que sea él quien regrese a nuestra fotografía.
Dónde encontrar libélulas
La mejor época suele ser desde la primavera avanzada hasta bien entrado el verano. Aunque asociamos las libélulas a ríos y lagunas, en realidad basta con que exista una pequeña cantidad de agua cercana para encontrarlas.
En zonas secas también aparecen con frecuencia alrededor de balsas de riego, acequias, charcos temporales o pequeñas acumulaciones de agua. Muchas veces basta con observar durante unos minutos para descubrir cuáles son sus puntos favoritos de descanso.
Si una libélula se espanta, no salga corriendo detrás de ella.
En muchas ocasiones volverá a posarse exactamente en el mismo lugar pocos segundos después. Aproveche ese tiempo para mejorar el encuadre, revisar la exposición o ajustar el enfoque.
Esta estrategia suele dar mejores resultados que intentar seguir al insecto mientras vuela, algo mucho más difícil incluso para fotógrafos experimentados.
La paciencia suele ser más eficaz que la persecución.
Lo que podemos aprender de esta fotografía
Esta imagen demuestra que una buena fotografía de naturaleza no depende únicamente del equipo utilizado. Conocer el comportamiento del sujeto, observar la luz y aprovechar los contrastes del entorno suele ser mucho más importante que disponer de objetivos especializados o cámaras de última generación.
La Lumix FZ1000 permitió acercar visualmente al insecto gracias a sus 400 mm equivalentes (moo macro, a 1 metro de distancia), pero el verdadero secreto de la fotografía fue esperar el momento adecuado y utilizar una exposición que respetara el ambiente oscuro de la escena. Son pequeñas decisiones que, sumadas, ayudan a transformar una observación casual en una fotografía mucho más atractiva.
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