A primera vista esta fotografía puede parecer una imagen macro realizada con un equipo especializado. Sin embargo, fue tomada con una Panasonic Lumix FZ200 utilizando un teleobjetivo equivalente a 568 mm y una sencilla lente de aproximación Canon 500D.
El protagonista es un pequeño saltamontes verde que se encontraba sobre un arbusto aproximadamente a un metro y medio de altura. Gracias a la combinación de teleobjetivo, lente de aproximación y flash lateral, fue posible obtener un nivel de detalle sorprendente sin recurrir al enfoque manual.
Además, esta imagen demuestra una de las ventajas menos valoradas de las cámaras con sensor pequeño: su gran profundidad de campo en fotografía de aproximación.
Cuanto menor es el tamaño del sensor, más fácil resulta obtener una gran zona enfocada a igual encuadre.
En fotografía de aproximación y macro suele ser complicado conseguir que todo el sujeto aparezca nítido. Al acercarnos mucho, la profundidad de campo disminuye rápidamente.
Las cámaras con sensores pequeños ofrecen una ventaja interesante: permiten mantener enfocada una parte mayor del sujeto sin necesidad de cerrar excesivamente el diafragma.
Esto puede simplificar mucho la fotografía de insectos, flores y pequeños animales, especialmente cuando se trabaja a pulso en exteriores.
Si necesitas mucha profundidad de campo, un sensor pequeño puede convertirse en un gran aliado.
Un pequeño insecto entre las hojas
La iluminación lateral procedente de un flash externo permite destacar las texturas del cuerpo y las delicadas nervaduras de las alas. Gracias a esta luz lateral aparecen pequeños relieves que ayudan a dar volumen al insecto y a separarlo visualmente del fondo.
Los datos de la toma
La imagen fue realizada con los siguientes ajustes:
- Sensibilidad ISO 100
- Velocidad de obturación: 1/2000 s
- Diafragma: f/7,1
- Distancia focal equivalente: 568 mm
- Lente de aproximación Canon 500D
- Flash externo disparado mediante radiocontrol
El uso de ISO 100 permitió obtener la máxima calidad posible del sensor. La velocidad de 1/2000 s puede parecer elevada, pero ayuda a evitar cualquier movimiento accidental, tanto del fotógrafo como del propio insecto.
El enfoque automático también funciona
Frecuentemente se asocia la fotografía de aproximación con el enfoque manual. Es cierto que en algunas situaciones resulta imprescindible, pero no siempre ocurre así.
En este caso se utilizó simplemente el enfoque automático de la Lumix FZ200. Aunque se trata de una cámara con varios años a sus espaldas, el sistema de enfoque fue capaz de fijar perfectamente la atención en la cabeza del insecto.
Los ojos aparecen nítidos y constituyen el punto de atención principal de la imagen. Una vez conseguido ese enfoque, la profundidad de campo hizo el resto del trabajo.
Cuando el sensor pequeño juega a favor
A menudo se habla de las limitaciones de los sensores pequeños, especialmente en relación con el ruido o la capacidad para desenfocar fondos. Sin embargo, también poseen ventajas importantes.
Una de ellas es precisamente la profundidad de campo. En esta fotografía no sólo aparecen enfocados los ojos del insecto, sino también gran parte de las alas, el tórax y las patas delanteras.
Con sensores más grandes habría sido necesario cerrar más el diafragma o incluso recurrir a técnicas como el apilado de enfoque para conseguir un resultado similar.
Para quienes disfrutan fotografiando insectos en el campo, esta característica puede resultar extremadamente útil.
Una solución sencilla y eficaz
La combinación formada por una cámara tipo puente, una lente de aproximación y un flash externo sigue siendo una herramienta muy válida para fotografía de naturaleza.
No siempre es necesario recurrir a equipos complejos o costosos para obtener imágenes llenas de detalle. A veces basta con conocer bien las ventajas del material que ya tenemos y aprovecharlas adecuadamente.
Conclusión
Esta fotografía demuestra que una cámara como la Lumix FZ200 sigue siendo perfectamente capaz de capturar imágenes de gran calidad. El enfoque automático funcionó correctamente, la lente de aproximación permitió acercarse al sujeto y la profundidad de campo propia del sensor pequeño ayudó a mantener enfocada gran parte del insecto.
En fotografía, conocer las fortalezas de cada equipo suele ser mucho más importante que perseguir constantemente el último modelo del mercado.
No descartes las cámaras con sensor pequeño para fotografía de aproximación.
En muchos casos ofrecen una profundidad de campo mayor que facilita mantener enfocado el sujeto sin complicaciones adicionales.
Combinadas con una lente de aproximación y una iluminación adecuada pueden producir resultados excelentes.
Cuando fotografíes insectos, enfoca los ojos y deja que la profundidad de campo haga el resto.
¿Te interesan artículos como este?
.jpg)