14 junio 2026

Antes de comprar un objetivo macro, mira esto. Pruebas con la Lumix G100.

Cuando pensamos en fotografía macro solemos fijarnos en una cifra: cuánto aumenta un objetivo. Sin embargo, en la práctica existe otro factor que puede resultar incluso más importante: la distancia a la que debemos situarnos del sujeto para conseguir ese aumento.

Durante esta prueba hemos comparado varias configuraciones utilizando un Panasonic 45-150 mm, un Olympus 70-300 mm y un Olympus 35 mm Macro. El objetivo era comprobar qué tamaño obtenemos en la fotografía y a qué distancia debemos trabajar para conseguirlo. No tratamos aquí sobre la calidad obtenida. Eso lo abordaremos en otro artículo.

Aunque la prueba se ha realizado con estos objetivos concretos, las conclusiones son aplicables de forma aproximada a otros modelos similares, como un Panasonic 45-200, un Olympus 75-300, un Panasonic 100-300 o los actuales objetivos macro de 30 y 35 mm.

📘 Concepto fotográfico: Distancia de trabajo

La distancia de trabajo es la separación real entre el objetivo y el sujeto cuando realizamos la fotografía.

Dos objetivos pueden conseguir un aumento muy parecido y, sin embargo, obligarnos a trabajar a distancias completamente distintas.

Esta diferencia puede no ser importante al fotografiar flores o monedas, pero resulta fundamental cuando fotografiamos insectos o pequeños animales que pueden escapar al acercarnos demasiado. 

Por ello, no siempre el objetivo que más aumenta es el más práctico para todas las situaciones.

Para fotografiar animales pequeños, la distancia de trabajo suele ser tan importante como el aumento conseguido. En este artículo, las distancias se han medido desde la lente frontal del objetivo.


Por qué hemos utilizado estos objetivos

Los tres objetivos utilizados en esta prueba tienen algo en común: permiten acercarse mucho al sujeto sin realizar una inversión elevada.

El Panasonic 45-150 representa el teleobjetivo económico que muchos aficionados ya tienen en casa. Al añadir una sencilla lente de aproximación de dos dioptrías obtenemos una mejora muy notable sin gastar demasiado dinero.

El Olympus 70-300 representa la alternativa de segunda mano para quienes buscan más aumento y más distancia de trabajo. Aunque actualmente existen modelos más modernos, como el Olympus 75-300 o el Panasonic 100-300, el comportamiento general es muy parecido.

Por último, el Olympus 35 mm Macro es muy similar a los objetivos macro cortos de 30 y 35 mm que encontramos actualmente en el mercado.


La referencia: el 45-150 sin accesorios

La primera fotografía se realizó con el 45-150 a 150 mm sin lente de aproximación. La distancia mínima de enfoque era de aproximadamente 75 centímetros.





El resultado permite acercarse razonablemente a flores medianas, pero todavía estamos lejos de lo que la mayoría de aficionados consideran fotografía macro.


Lo que aporta una simple lente de aproximación

Al añadir una lente de aproximación de dos dioptrías al mismo objetivo, la distancia de trabajo se reduce aproximadamente a 30 centímetros.



La diferencia de tamaño obtenida en la fotografía es enorme. De hecho, esta sencilla combinación puede sorprender a muchos aficionados porque ofrece resultados muy interesantes con una inversión mínima.


El Olympus 70-300: más aumento sin acercarse más

La siguiente prueba se realizó con el Olympus 70-300 a 300 mm.

Lo interesante es que consigue un aumento muy parecido al obtenido con el 45-150 más lente de aproximación, pero manteniendo una distancia de trabajo cercana a los 70 centímetros.

En otras palabras: obtenemos un tamaño similar del sujeto sin necesidad de acercarnos tanto.



Esto resulta especialmente útil cuando fotografiamos mariposas, libélulas o cualquier insecto que pueda marcharse al notar nuestra presencia.


Cuando añadimos una lente al 70-300

Al incorporar la misma lente de aproximación, el 70-300 reduce también su distancia mínima de enfoque hasta aproximadamente 30 centímetros.

En esta configuración se obtiene el mayor aumento de toda la comparativa realizada con teleobjetivos.


Sin embargo, como veremos más adelante, llegar al máximo aumento no siempre significa obtener las fotografías más fáciles de realizar. Además, se complica mucho el enfoque y el encuadre.


Aclaración importante

Este artículo no pretende comparar la calidad óptica de los objetivos ni determinar cuál ofrece más nitidez.

Las fotografías se han realizado en condiciones reales de campo, con una ligera brisa y utilizando los aumentos máximos que permitía cada configuración.

Precisamente por eso, las imágenes de mayor aumento muestran algunas de las dificultades habituales de este tipo de fotografía: profundidad de campo extremadamente reducida, movimientos del sujeto, enfoque muy delicado y necesidad de trabajar con velocidades e ISOs que no siempre son ideales.

En otras palabras, estas fotografías no muestran sólo lo que los objetivos pueden hacer, sino también los problemas que aparecen cuando intentamos aprovechar todo su aumento en situaciones reales.

La sorpresa del objetivo macro

Se podría dar por hecho que un objetivo macro será automáticamente la mejor opción para fotografiar insectos.

La realidad es más compleja.

Para conseguir un aumento parecido al del 45-150 con lente de aproximación, el 35 mm Macro obliga a trabajar aproximadamente a 6 centímetros del sujeto.




Para flores esto no supone ningún problema. Para una mariposa o una abeja, la situación cambia completamente.

Durante las pruebas fue evidente que la mayoría de insectos simplemente se alejaban antes de poder realizar la fotografía.


El máximo aumento del 35 mm Macro

Cuando utilizamos el objetivo a su máxima capacidad de aumento, la distancia de trabajo se reduce hasta aproximadamente 3 centímetros.

El aumento obtenido resulta impresionante, pero la operatividad disminuye de forma considerable.


Olympus 35 mm Macro a máxima ampliación. A primera vista la fotografía puede parecer desenfocada, pero si observamos el centro de la imagen veremos que los estigmas violetas de la flor sí están razonablemente enfocados. Lo que ocurre es que, a este nivel de aumento, la profundidad de campo se vuelve extremadamente pequeña y prácticamente todo lo demás queda fuera de foco.
Aunque el aumento es similar a la foto del 70-300 con lente de aproximación, en este caso la profundidad de campo es aún menor debido que se ha usado un f:3.5 (en lugar de f:5.6 de la otra fotografía)


A esa distancia no sólo resulta complicado acercarse a muchos animales. También aparece otro problema importante: la profundidad de campo se vuelve extremadamente pequeña.


Lo que ocurre en la práctica

Durante esta sesión de pruebas existía una ligera brisa.

A simple vista apenas se apreciaba movimiento en las flores. Sin embargo, cuando trabajamos con aumentos muy elevados, esos pequeños movimientos son suficientes para desplazar la zona enfocada fuera del plano de nitidez.

Esto significa que alcanzar el máximo aumento no garantiza obtener más fotografías aprovechables.

En muchas situaciones reales puede resultar más práctico utilizar un aumento ligeramente menor y ganar comodidad de trabajo.


Profundidad de campo, diafragma y enfoque

Durante las pruebas aparecieron varios aspectos que merecen una breve mención.

Al aumentar la ampliación disponible, la profundidad de campo disminuye de forma drástica. Además, el comportamiento puede variar mucho según el diafragma utilizado.

En algunos casos cerrar ligeramente el diafragma mejora claramente el resultado, pero también obliga a compensar la pérdida de luz aumentando el ISO o reduciendo la velocidad de obturación.

Por otra parte, configuraciones como el 70-300 con lente de aproximación ofrecen mucho aumento, pero también requieren un enfoque extremadamente preciso.

Todo ello será objeto de un artículo específico más adelante.


¿Qué configuración resulta más práctica?

Si el objetivo principal es fotografiar flores, cualquiera de las opciones puede resultar válida.

Si hablamos de insectos activos, la situación cambia.

En estos casos suele resultar muy conveniente disponer de una distancia de trabajo cercana a los 30 centímetros o superior.

Por ese motivo, los teleobjetivos acompañados de una lente de aproximación pueden convertirse en una herramienta sorprendentemente eficaz para muchos aficionados.

No necesariamente ofrecen el máximo aumento posible, pero permiten acercarse lo suficiente sin invadir constantemente el espacio del sujeto.

Consejo práctico

No te fijes sólo en la palabra "macro".

Antes de elegir un objetivo para fotografiar insectos, comprueba también la distancia de trabajo necesaria para conseguir el aumento que buscas.

En muchas situaciones reales un teleobjetivo económico con una lente de aproximación puede resultar más práctico que un objetivo macro corto.

Más aumento no siempre significa más fotografías aprovechables.

📌 Una excepción importante

Conviene aclarar que el hecho de tenerse que acercar tanto para obtener mucho aumento, afecta principalmente a los objetivos macro cortos, como los de 30 o 35 milímetros utilizados en esta comparativa.

Los objetivos macro más largos, como los habituales 60 milímetros para Micro Cuatro Tercios (equivalentes aproximadamente a un 120 mm en formato completo), permiten conseguir grandes aumentos manteniendo una distancia de trabajo mucho más cómoda.

Precisamente por eso suelen ser una opción muy apreciada para fotografiar insectos y pequeños animales, ya que permiten acercarse menos al sujeto y reducen el riesgo de que éste escape antes de realizar la fotografía.

La contrapartida es el precio. Mientras que los objetivos utilizados en esta prueba pueden encontrarse de segunda mano por cantidades relativamente modestas (y nuevos son bastante más baratos que los de 60 mm o más), un objetivo macro de 60 mm suele representar una inversión bastante mayor. En este artículo hemos querido centrarnos en alternativas económicas que permitan obtener buenos resultados sin disparar el presupuesto.

Conclusión

La principal enseñanza de esta prueba es sencilla: cuando fotografiamos pequeños animales, la distancia de trabajo importa tanto como el aumento.

Un objetivo macro corto puede ofrecer ampliaciones extraordinarias, pero obligarnos a acercarnos demasiado al sujeto. Por el contrario, un teleobjetivo acompañado de una sencilla lente de aproximación puede proporcionar un equilibrio muy interesante entre aumento, comodidad y porcentaje de fotografías aprovechables.

Antes de comprar un objetivo pensando únicamente en la palabra "macro", conviene preguntarse desde qué distancia vamos a poder trabajar realmente.

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