Uno de los argumentos que más se repite últimamente es que ya no importa fotografiar con sensibilidades ISO muy altas, porque los programas actuales de reducción de ruido son capaces de dejar las imágenes prácticamente perfectas.
Es cierto que herramientas como DxO han supuesto un salto enorme en calidad y permiten recuperar fotografías que hace pocos años habrían terminado directamente en la papelera. Sin embargo, ¿significa eso que una fotografía realizada a ISO 3200 puede llegar a ser exactamente igual que otra tomada a ISO 100?
Para comprobarlo hemos realizado una sencilla prueba con una Lumix FZ2000, comparando tres versiones de la misma escena: una fotografía realizada a ISO 100, otra tomada a ISO 3200 y, finalmente, esa misma imagen procesada posteriormente con DxO. Los resultados son realmente interesantes.
Reducir el ruido no siempre significa recuperar toda la información original de una fotografía.
Cuando aumentamos el valor ISO el sensor recibe menos información útil y aparece el conocido ruido digital. Los programas modernos pueden reducirlo de forma espectacular, pero para conseguirlo deben distinguir qué es ruido y qué forma parte realmente de la imagen.
En la mayoría de situaciones el resultado es excelente y permite utilizar fotografías que, de otro modo, serían poco aprovechables. Sin embargo, cuanto más pequeño y delicado sea un detalle, mayor será la posibilidad de que el algoritmo lo suavice o lo interprete de forma ligeramente distinta.
Esto suele ser irrelevante en una fotografía vista a tamaño normal, pero puede apreciarse al ampliar la imagen al 100 % o cuando buscamos el máximo nivel de detalle posible.
La mejor reducción de ruido sigue siendo captar la mayor cantidad posible de información desde el momento de la toma.
El objetivo de esta prueba
No pretendemos realizar una prueba de laboratorio ni medir gráficas de ruido. La idea era mucho más sencilla: comprobar hasta qué punto una fotografía tomada con una sensibilidad muy elevada puede acercarse a otra realizada con la sensibilidad mínima de la cámara utilizando uno de los mejores programas actuales para reducción de ruido.
La Lumix FZ2000 resulta especialmente interesante para este tipo de prueba porque su sensor de una pulgada ofrece un equilibrio muy bueno entre calidad y tamaño, aunque, como cualquier cámara, también muestra un aumento del ruido cuando elevamos mucho el ISO.
Las tres fotografías comparadas
En ambos ejemplos hemos preparado exactamente la misma comparación.
- Fotografía realizada a ISO 100.
- La misma escena fotografiada a ISO 3200 sin ningún tratamiento.
- La fotografía de ISO 3200 procesada posteriormente con DxO.
La primera comparación corresponde a la corteza de un árbol cubierta de líquenes. La segunda muestra una zona del diapasón de una guitarra, mucho más exigente debido a la enorme cantidad de pequeños detalles presentes en la madera.
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| Comparativa 1. A la izquierda, ISO 100; en el centro, ISO 3200 sin procesar; a la derecha, ISO 3200 procesado con DxO. Pulsar sobre la imagen para verla con detalle |
Lo primero que llama la atención
La diferencia entre la imagen original a ISO 3200 y la versión procesada por DxO es enorme. El ruido prácticamente desaparece y la fotografía recupera una limpieza sorprendente. Hace sólo unos años un resultado así habría parecido casi imposible.
De hecho, si observamos la fotografía a un tamaño normal de visualización, o incluso en una copia impresa de dimensiones habituales, muchas personas tendrían dificultades para distinguir cuál de las dos imágenes procede de ISO 100.
Este es precisamente el motivo por el que programas como DxO se han convertido en una herramienta tan popular entre muchos fotógrafos.
Pero la comparación no termina ahí
El verdadero interés aparece cuando ampliamos ambas fotografías al 100 % y comenzamos a observar los detalles más pequeños.
En la imagen del árbol las diferencias son relativamente discretas. La textura de la corteza y los líquenes continúa siendo muy natural después del procesado, aunque observando con calma ya pueden apreciarse pequeñas pérdidas de definición en algunas zonas.
Observemos ahora la siguiente ampliación:
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| Comparativa 2. La guitarra resulta mucho más exigente por la gran cantidad de detalles finos presentes en la madera. Pulsar sobre la imagen para verla con detalle |
La guitarra pone a prueba al algoritmo
La segunda comparación resulta mucho más interesante porque la superficie de la guitarra está llena de pequeños detalles. La veta de la madera, las diminutas hendiduras, los poros, algunas motas de polvo e incluso pequeñas marcas producidas por el uso constituyen un escenario muy exigente para cualquier sistema de reducción de ruido.
Al observar la fotografía procesada con DxO la primera impresión vuelve a ser excelente. La imagen es limpia, agradable y mantiene un nivel de detalle sorprendentemente alto para haber sido tomada a ISO 3200.
Sin embargo, cuando la comparamos directamente con la fotografía realizada a ISO 100 empiezan a aparecer pequeñas diferencias que merecen ser comentadas.
En algunas zonas puede apreciarse que determinados detalles muy finos se han suavizado ligeramente. En otras, pequeñas hendiduras prácticamente desaparecen. Incluso puede encontrarse algún detalle cuya forma cambia ligeramente respecto al original.
No significa que DxO "invente" una fotografía completamente distinta. Lo que ocurre es que el programa debe decidir constantemente qué información corresponde al ruido y cuál pertenece realmente a la imagen. En la inmensa mayoría de ocasiones acierta, pero cuando el detalle es extremadamente pequeño siempre existe la posibilidad de que alguna textura se modifique ligeramente durante ese proceso.
¿Es un problema en la práctica?
Depende completamente del uso que vayamos a dar a la fotografía.
Si la imagen va a verse en una pantalla, publicarse en Internet o imprimirse en tamaños normales, el resultado obtenido con DxO es extraordinario. De hecho, probablemente nadie apreciará esas pequeñas diferencias sin realizar una comparación directa.
En cambio, si buscamos la máxima fidelidad posible, realizamos grandes ampliaciones o necesitamos conservar hasta el último detalle de la escena, la fotografía tomada originalmente a ISO 100 sigue ofreciendo una ligera ventaja.
Es importante destacar que estas diferencias sólo se hacen evidentes al examinar cuidadosamente la imagen ampliada al 100 %. Estamos analizando la fotografía píxel a píxel, algo muy distinto a la forma en que normalmente disfrutamos de nuestras imágenes.
La tentación de confiar demasiado en el procesado
La enorme eficacia de los programas actuales puede llevarnos a pensar que ya no merece la pena preocuparnos por la sensibilidad ISO durante la toma.
Sin embargo, esta prueba demuestra que la realidad es algo más matizada.
DxO consigue recuperar una cantidad impresionante de información y transforma una fotografía con bastante ruido en una imagen perfectamente utilizable. Pero todavía no puede recrear exactamente toda la información que nunca llegó a registrar el sensor.
En otras palabras, el programa puede aproximarse muchísimo al resultado de una fotografía tomada a ISO bajo, pero no consigue igualarla completamente cuando analizamos el detalle más fino.
Entonces... ¿merece la pena utilizar ISO 3200?
Por supuesto que sí, siempre que la situación lo requiera.
Una fotografía ligeramente menos detallada siempre será mucho mejor que una fotografía movida (por usar un ISO demasiaod bajo) o una fotografía que nunca llegamos a hacer por intentar mantener un ISO demasiado bajo.
Si la luz escasea y necesitamos aumentar la velocidad de obturación para congelar el movimiento, subir el ISO sigue siendo una decisión completamente lógica. Además, saber que posteriormente podremos utilizar DxO proporciona una tranquilidad enorme.
Lo que esta prueba nos enseña es algo diferente: siempre que tengamos la posibilidad de utilizar un trípode, apoyar la cámara o trabajar con una velocidad más lenta, seguir fotografiando a ISO 100 continúa siendo la mejor opción.
El procesado puede hacer auténticas maravillas, pero nunca sustituye por completo a una buena captura original.
Un pequeño cambio introducido por el algoritmo no siempre tiene la misma repercusión. Si fotografiamos un prado, un bosque o la corteza de un árbol, que desaparezca o cambie ligeramente alguna hoja, brizna de hierba o textura suele pasar completamente desapercibido. En cambio, cuando esos pequeños detalles forman parte de elementos fácilmente reconocibles, como rostros muy pequeños en una fotografía de grupo, letras, dibujos o patrones repetitivos, una mínima modificación puede resultar mucho más evidente. Por eso conviene valorar siempre el tipo de imagen que estamos procesando, y no sólo el nivel de ruido que presenta.
Conclusión
Después de realizar esta comparación la conclusión resulta bastante clara.
DxO es probablemente una de las mejores herramientas disponibles actualmente para reducir el ruido digital. La mejora que consigue sobre una fotografía tomada a ISO 3200 es espectacular y convierte muchas imágenes aparentemente comprometidas en fotografías perfectamente aprovechables.
Sin embargo, también hemos comprobado que la fotografía realizada directamente a ISO 100 sigue conservando una ligera ventaja cuando buscamos el máximo nivel de detalle. Algunas texturas extremadamente finas pueden suavizarse o modificarse ligeramente durante el proceso de reducción de ruido, algo que sólo se aprecia al ampliar mucho la imagen, pero que conviene conocer.
En definitiva, no deberíamos tener miedo a utilizar sensibilidades altas cuando la situación lo exige, especialmente sabiendo que existen programas capaces de obtener resultados excelentes. Pero tampoco conviene caer en el extremo contrario y pensar que da exactamente igual fotografiar a ISO 100 que a ISO 3200 porque "luego lo arreglará el ordenador".
La tecnología actual nos ofrece un margen enorme para recuperar imágenes difíciles, pero la mejor fotografía sigue siendo aquella que obtiene la mayor calidad posible desde el mismo momento de la captura.
Utiliza el ISO que necesites para conseguir la fotografía, pero no subas la sensibilidad sin necesidad.
Los programas actuales de reducción de ruido permiten obtener resultados excelentes incluso con sensibilidades muy elevadas. Aun así, siempre que puedas utilizar un trípode o reducir la velocidad de disparo, una fotografía tomada a ISO bajo seguirá conservando el máximo nivel de detalle.
Piensa en DxO como una magnífica red de seguridad, no como una excusa para abandonar las buenas prácticas durante la toma.
Disparar correctamente sigue siendo mejor que corregir después.
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