Muchos aficionados asocian la fotografía macro con objetivos especializados capaces de alcanzar una relación de aumento 1:1. Sin embargo, en la práctica, gran parte de las fotografías de flores, mariposas e insectos relativamente grandes se realizan con aumentos bastante menores.
Esto plantea una pregunta interesante: ¿hasta qué punto merece la pena invertir en un objetivo macro dedicado cuando existen alternativas mucho más económicas, como un teleobjetivo acompañado de una lente de aproximación?
Para averiguarlo he realizado una sencilla prueba utilizando una regla milimetrada. Gracias a ella podemos medir con bastante precisión cuánto aumento proporciona realmente cada sistema y, sobre todo, comprender mejor qué significa cada cifra cuando salimos al campo a hacer fotografías.
No toda fotografía cercana es fotografía macro.
Tradicionalmente se considera macro auténtico cuando la relación de aumento alcanza 1:1 o más. Por debajo de esa cifra suele hablarse de fotografía de aproximación.
Sin embargo, muchas imágenes de flores, mariposas, libélulas o insectos relativamente grandes se realizan con aumentos inferiores a 1:1 porque el sujeto completo no cabría dentro del encuadre si utilizáramos aumentos mayores.
Por este motivo, la fotografía de aproximación sigue siendo una herramienta muy importante para muchos aficionados a la naturaleza.
El aumento ideal depende del sujeto y no siempre el mayor aumento es la mejor opción.
La prueba
Para realizar la comparación fotografié una regla milimetrada utilizando dos configuraciones distintas.
La primera fue un Lumix 45-150 mm acompañado por una lente de aproximación Canon 500D de 2 dioptrías. La segunda fue un objetivo macro dedicado capaz de alcanzar una relación de aumento cercana a 1:1.
La regla permite comprobar de forma muy visual cuántos milímetros caben dentro de la fotografía. Es una prueba sencilla, fácil de reproducir y muy útil para entender lo que significan realmente las cifras que aparecen en las especificaciones.
Los resultados obtenidos
La combinación formada por el Lumix 45-150 mm y la Canon 500D permitió fotografiar aproximadamente 38 mm de regla dentro del encuadre.
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| Fotografía hecha con el 45-15 con la lente de aproximación de 2 dioptrías |
Tras realizar las mediciones correspondientes, la relación de aumento obtenida fue aproximadamente de 0,45x.
Por su parte, el objetivo macro dedicado mostró unos 18 mm de regla dentro de la imagen, alcanzando aproximadamente 0,96x, una cifra muy próxima al tamaño real.
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| Fotografía hecha con el objetivo macro dedicado |
Sobre el papel, el objetivo macro ofrece algo más del doble de aumento lineal.
Sin embargo, los números por sí solos no cuentan toda la historia.
Cuando el aumento deja de ser una ventaja
Existe una idea bastante extendida según la cual cuanto más aumento tenga un objetivo, mejor será para fotografía macro. La realidad es bastante más compleja.
Cuando trabajamos cerca de una relación 1:1 aparecen varias dificultades que no siempre resultan evidentes para quien empieza.
La profundidad de campo se vuelve extremadamente pequeña. Un ligero movimiento del fotógrafo, una pequeña ráfaga de viento o un simple cambio de posición del insecto pueden hacer que la fotografía pierda el enfoque.
Además, muchas veces es necesario cerrar bastante el diafragma para conseguir una profundidad de campo razonable, lo que obliga a utilizar más iluminación, velocidades más bajas o sensibilidades ISO más elevadas.
Por este motivo, trabajar constantemente a 1:1 suele requerir mucha paciencia, una técnica cuidada y, en determinadas situaciones, incluso el uso de trípode o iluminación adicional.
Lo que realmente fotografiamos en el campo
Aquí es donde la fotografía de aproximación demuestra su enorme utilidad.
Una mariposa completa, una margarita, una flor de tamaño medio, una hoja con gotas de agua, una libélula o un escarabajo relativamente grande rara vez necesitan una relación de aumento 1:1.
De hecho, en muchos casos el sujeto ni siquiera cabría entero dentro del encuadre.
Con una relación de aumento cercana a 0,5x ya es posible llenar gran parte de la imagen con muchos de los motivos que encontramos habitualmente durante nuestros paseos fotográficos.
Por eso una gran parte de las fotografías que popularmente se consideran "macro" son, en realidad, fotografías de aproximación realizadas con aumentos más moderados.
La gran ventaja de la lente de aproximación
La combinación formada por el Lumix 45-150 mm y la Canon 500D ofrece una ventaja muy importante: la comodidad de uso.
La distancia de trabajo es considerablemente mayor que la utilizada por muchos objetivos macro cuando trabajan cerca de su aumento máximo.
Esto facilita el acercamiento a insectos nerviosos, reduce la posibilidad de proyectar sombras sobre el sujeto y permite trabajar de una forma mucho más relajada.
Para muchos fotógrafos de naturaleza que salen simplemente a pasear y disfrutar de la fotografía, esta comodidad puede resultar más valiosa que disponer del máximo aumento posible.
Antes de comprar un objetivo macro, piensa qué quieres fotografiar.
Una buena lente de aproximación acromática suele costar una pequeña fracción de lo que cuesta un objetivo macro dedicado de calidad.
Si tu objetivo principal son flores, mariposas, libélulas, hojas, hongos o insectos relativamente grandes, es posible que una combinación sencilla formada por un teleobjetivo y una buena lente de aproximación cubra perfectamente tus necesidades.
Los objetivos macro auténticos siguen siendo herramientas magníficas, especialmente para sujetos muy pequeños, pero también exigen más técnica, más paciencia y, en muchas ocasiones, mejores condiciones de trabajo.
No compres más aumento del que realmente necesitas.
¿Cuál es la mejor opción?
No existe una respuesta universal.
Quien disfrute fotografiando los ojos de una mosca, los detalles de una flor diminuta o los pequeños insectos que apenas miden unos milímetros probablemente agradecerá disponer de un auténtico objetivo macro.
Sin embargo, para muchos aficionados que simplemente desean fotografiar la naturaleza cercana durante sus paseos, una relación de aumento próxima a 0,5x puede resultar más práctica, más cómoda y más fácil de aprovechar.
Como ocurre tantas veces en fotografía, la mejor herramienta no es necesariamente la más potente, sino la que mejor se adapta a nuestra forma de trabajar.
Una forma prudente de empezar
Para muchos aficionados existe una estrategia bastante sensata: comenzar con una buena lente de aproximación y comprobar hasta dónde les permite llegar.
La inversión suele ser reducida, el equipo continúa siendo ligero y los resultados pueden sorprender gratamente. Además, este tipo de accesorios permiten aprender las técnicas básicas de fotografía cercana antes de plantearse inversiones más importantes.
Si después de un tiempo de uso descubrimos que necesitamos más aumento para fotografiar sujetos muy pequeños, entonces sí puede tener sentido plantearse la compra de un objetivo macro dedicado.
De esta forma el equipo evoluciona según nuestras necesidades reales y no según lo que indiquen las especificaciones o la publicidad.
En muchos casos la lente de aproximación será sólo el primer paso. En otros, puede que termine siendo exactamente la herramienta que necesitábamos y que nunca lleguemos a echar de menos un objetivo macro más sofisticado.
Conclusión
La prueba de la regla demuestra que un sencillo teleobjetivo acompañado de una buena lente de aproximación puede acercarse mucho más de lo que la mayoría imagina.
Aunque un auténtico macro 1:1 sigue ofreciendo un aumento claramente superior, la fotografía de aproximación presenta ventajas importantes en comodidad, facilidad de uso y profundidad de campo efectiva.
Además, muchas de las fotografías de flores e insectos que realizamos habitualmente no necesitan realmente una relación 1:1.
Este tema da para mucho más. En próximos artículos seguiremos profundizando en aspectos como la profundidad de campo, las distancias de trabajo, el enfoque y las distintas formas de abordar la fotografía macro y de aproximación en situaciones reales.
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